No pegues a tu perro

Y porqué la educación en positivo es importante

N.del A.: Este artículo ha sido actualizado para ser fiel a los últimos avances en el paradigma actual sobre educación canina, basado en investigación científica y mucho más equilibrado que otras tendencias anteriores.

Son muchos los casos en que una mascota no respeta las reglas en casa, por mucho que se le regaña. Se mea en medio del comedor, muerde muebles, ladra a todas horas â€¦ Muchos dueños acaban perdiendo los nervios y, frustrados, terminan pegándoles. Eso no sirve de nada.

Una cosa es el castigo como tal y otra muy diferente es agredir. Primero dejo claro qué no es castigar realmente y porqué. Advierto que este artículo no es fácil de digerir para los que hace tiempo que tienen perro.

Quiero explicar qué es en realidad el castigo y cómo integrarlo en una tendencia de enseñanza mucho más beneficiosa: la educación en positivo.

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¿Educar con dolor?

Primero hablo sobre la educación tradicional y su uso del dolor para educar

¿Qué se consigue pegando a los perros?

  • El perro deja de hacer una conducta en el instante por el miedo que le genera tu respuesta. Pero cuando a un perro le damos miedo por morder o hacer algo en nuestra presencia, aprenderá a hacerlo cuando no estemos. Convirtiéndose en un problema mucho más difícil de resolver.
  • Los perros sólo entienden de causas y consecuencias inmediatas. Al ser tan específico, este mecanismo puede hacer que eliminar una conducta en todos los contextos sea eterno.
  • El miedo y el dolor genera estrés y emociones negativas para el perro. Y como el perro no consigue solucionar sus problemas de una forma tranquila y correcta, también empeora su gestión emocional. Todo esto a largo plazo pasa factura.

Un ejemplo:

Has “castigado” a tu perro porque se ha meado en tu nueva alfombra blanca, pegándole y gritándole.

El perro puede aprender lo siguiente:

  • Mear en la alfombra blanca es peligroso. Si es cerca tuyo.
  • Si hay meado en la alfombra blanca y estás tú cerca, es peligroso. Mejor hacerte señales de apaciguamiento.
  • Tú = golpes, dolor, miedo. Vuestra relación y vinculo se va a la mierda.
  • Lo peor; el perro no ha aprendido nada de lo que querías.

Probablemente si se mea lo hará sin que lo veas y al cabo de unas horas no se acordará de que lo ha hecho, sólo sabrá que si hay meado en la alfombra serà mejor calmarte haciendote señales de apaciguamiento — o mejor dicho hacerte ojitos.

Es por eso que a veces los perros nos miran con “cara de culpable” cuando llegamos a casa y sabemos que ha meado. No es fruto de que esté enseñado, sino de que ha aprendido a reaccionar así para calmarte — y funciona.

Consecuencia:

Dejará de mearse en la alfombra blanca en tu presencia, pero la próxima vez meará encima de la alfombra amarilla o peor aún, en tu cama. Y como encima tu presencia es peligrosa, si vuelve a mear será a tus espaldas.

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Pegar sólo da problemas

Si es muy repetitivo los efectos de tus “castigos” acaban perdiendo fuerza, y se convierten en algo normal.

El perro nunca acaba de entender del todo la relación del “castigo” con su conducta y, por tanto, el “castigo” ya no lo es; es educación bruta a la que el perro está acostumbrado.

El perro evitará las situaciones peligrosas, lo cual hará pesado mantener una educación. Por no decir que el vínculo será mucho peor.

A nadie le gustaría vivir con miedo. Por eso, los perros más castigados físicamente acaban siendo animales que viven muy cohibidos. No se mueven con total libertad, evitando cagarla otra vez.

A largo plazo el perro puede entrar en indefensión aprendida, que es aún peor. Un perro con indefensión es un perro que deja de luchar, que deja de intentar sobrevivir y que se rinde ante cualquier agresión.

Recuperar a un perro que ha sido educado de esta forma es mucho más difícil y jamás llegan a ser el perro que podrían haber sido. Son perros que se pueden asustar cuando el dueño alza el brazo. Tienen mucha menos confianza en si mismos y en el dueño.

Si alguna vez le has pegado y te ha cogido miedo, no te preocupes. Si no has llegado a un punto sin retorno, estás a tiempo de recapacitar, reconciliarte con tu perro y recuperar vuestra amistad.

Además, los perros son muy físicos. Si ves a dos perros grandes jugar entre ellos verás que son muy brutos y se pegan golpes muy fuertes. Son como dos niños golpeándose en el hombro para jugar. Si el golpe no viene acompañado de emociones negativas, es hasta divertido.

Todo esto hace que la percepción de un perro de los golpes sea variable y confusa. Lo cual lo hace muy ineficaz porque así no se puede controlar lo que el perro aprende.

A los que les sale bien este tipo de educación, si han tenido buen tacto o suerte con el caracter del perro, lo que consiguen es inhibirlo. Lo que significa que el perro jamás aprende a dejar de hacer algo, si no que le da miedo hacerlo.

Está reprimido. Y cuando esta represión pierde fuerza, hay que refrescarla, empezando de 0 cada cierto tiempo.

A nadie le gustaría vivir así. Ni a perros ni a dueños.

Y se puede evitar

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¿Qué es un castigo en realidad?

A veces hay suerte y se hacen las cosas bien sin darnos cuenta. Y es que a los perros les influye más la forma en cómo les dices — el tono emocional — las cosas que no la acción en sí.

Por tanto, el pegar es inútil. Sólo expresándonos ya conseguimos el mejor efecto en el perro, y nos ahorramos maltratos de cualquier tipo.

La definición clásica de castigo es la consecuencia de una conducta que consigue reducir significativamente la frecuencia de la misma en el futuro. Si no tiene estos efectos no entra en la definición de castigo.

Hecho con consciencia, se puede castigar sin necesidad de ponernos violentos. En una relación sana hay buena comunicación. Con una o dos palabras — como “no” o “mal hecho” — se puede castigar si se hace bien.

Piénsalo bien, con la capacidad social que tienen los perros… ¿Si no te puedes enfadar nunca con ellos, cómo expresas que lo que han hecho está mal?

Enfadarse y castigar no tiene porqué ser algo negativo. Si se hace sabiendo.

¿Cómo educar a un perro?

La idea, es que el global de la educación acabe en positivo.

Por resumirlo de una forma, el 80% de las experiencias del perro deberían ser positivas. El 20% de negativas — que a veces serán necesarias — no deberían de sobrepasar cierto nivel, para que estas sean manejables.

Debemos ser sensibles al bienestar de nuestras mascotas, y es que no cuesta nada hacer las cosas bien — y más sabiendo que está comprobado que funciona mucho mejor que ir a lo bruto.

No hace falta ser un experto en conducta canina para darse cuenta que es la mejor forma de enseñar. Tanto a un niño como a una mascota. Nos sale de forma natural.

El objetivo de la educación canina, tal como yo la entiendo, es el de enseñar al perro cómo y cuándo mostrar una conducta. Según el caso y las necesidades se aplican unas estrategias u otras, pero siempre teniendo todo esto en mente.

¿Cómo se educa en positivo?

Dentro de la educación canina hay diferentes estilos de educación en positivo y depende de cada profesional. Hay para todos los gustos, aunque pienso que algunos se pasan de positivos.

Por poner un ejemplo, según Victoria Stilwell hay 4 pilares básicos que hacen de la educación una experiencia positiva. Añadiré mi opinión en cada uno de ellos.

# 1. Utilizar premios

El premio es tan poderoso que es capaz, entre otras cosas, de aumentar la frecuencia de conductas deseables y mejorar la experiencia de aprendizaje. Con todo lo que sabemos ahora sobre bienestar animal, era inevitable que surgiera esta corriente y se pusiera muy por encima de otras. Parafraseando la página web de la asociación Open Paw

Si una conducta es agradable (comer, jugar o perseguir) o si le da algo placentero al animal (comida, atención o interacción), el animal mostrará la conducta más a menudo. Si una conducta es desagradable o si no funciona para obtener algo placentero, el animal la hará menos. 

 El feedback que le damos constantemente a nuestro animal le dice si algo funciona o no. Si un perro nos salta encima y consigue atención, aún si eso significa ser empujado, entonces sabe que esa conducta “funciona”.

Aquí un ejemplo de educación en positivo:

Los premios, que les damos justo después de que hagan algo bueno, pueden ser comida o otras cosas y dependerán de cada perro. Habrán perros que adoren jugar con cuerdas y otros que prefieran la comida sobre todas las cosas.

Pero cuidado

El peligro al utilizar los premios en exceso, es que nos convirtamos en un dispensador de comida para el perro. Haciéndo este sólo las cosas por interés, si tenemos premios a mano. Cuando les damos un premio, es recomendable también hablarles cariñosamente y acariciarlos para que nosotros también seamos importantes en el proceso.

En un programa de adiestramiento se pueden dejar de usar los premios para sólo premiar al perro con el vínculo que este tenga con el guía, acabando así usando la relación para premiar al perro.

#2. Evitar el uso del miedo, la intimidación o el “castigo” físico.

¿Se puede estar educando en positivo a tu perro y castigándolo al mismo tiempo? Como hemos visto, si.

Ese “castigo” podría venir en forma de “no hagas esto”, una llamada de atención. Pero esto plantea un problema:

Aplicando esto al mundo humano, imagina por un momento que estamos en un teatro con 200 butacas vacías, y yo quiero que te sientes en la nº 8. Decido aplicar el castigo como llamada de atención. ¿Qué pensarías de mí si te dijera “NO, muy mal” cada vez que fueras a sentarte en cualquier otra butaca, en vez de decirte algo como “La número 8”? ¿Cuanto crees que tardaríamos? ¿Cual sería tu opinión sobre mi (tu amo) después de decirte que “NO” 50 veces?

No hay que abusar del castigo. Además, hay que compensarlo con otras indicaciones que sirvan de guía a tu perro. Si sólo dices que “no” y no le das ninguna pista a tu perro sobre lo que quieres que haga en su lugar, estáis igual.

Imagínate que quieres que tu perro se quede quieto en el sitio:

Tú: “No”

Mascota: Deja de hacer lo que estaba haciendo, como preguntando “Vale, ¿y qué quieres que haga?” No puede interpretar nada de tu “no”

Tú: “…”

Mascota: Se sigue moviendo donde cree que debería

Tú: “No”, “…”

En una relación normal, a una persona no le dirías solo “no”. Si no que le indicarías qué es lo que quieres. Un perro tiene capacidad para entenderte también. No limites vuestra comunicación.

En vez de quedarte solo en el “no”, puedes darle una orden como “sienta” y así, el perro, en vez de seguir moviéndose, se quedará quieto, que es lo que querías. A esto se le llama redirigir la conducta. Hemos acabado con el problema y conseguido lo que queríamos, pero en ningún momento hemos gritado ni agredido al perro.

# 3. Entender bien el concepto de dominancia

Imagino que más de uno de los lectores conocerá a Cesar Millán. Se hizo mundialmente conocido a través del programa “El Encantador de Perros” por aplicar su propio estilo híbrido de técnicas de adiestramiento tradicional.

Es un show que ha hecho mucho daño a la profesión por hacer parecer que los perros se arreglan con un toque mágico. Jamás es así. Ha recibido muchas críticas y denuncias de los colectivos de profesionales a lo largo de los años.

Tiene un punto de vista del entrenamiento con el que no se puede educar en positivo. La teoría de la dominancia, en la que Cesar se basa, dice que el perro tiene en su cabeza el ranking social de “la manada” (su familia humana) y que lucha por ser el “alfa”.

Para el dueño, esto implica estar constantemente en guardia frente al perro, suponiendo que quiere “robarle su lugar” en casa. Genera rivalidades y empeora el ambiente familiar, porque el dueño se obsesiona y generaliza.

Bajo este punto de vista, supondríamos que el perro se sienta en tu sitio del sofá porque quiere ocupar tu puesto en la jerarquía, quiere ser el líder. Y la verdad es que tu mascota no planea dominar el mundo.

En parte, el mito de la dominancia viene de los estudios que se hicieron con lobos adolescentes. Estos estudios fueron en períodos muy cortos y se centraron en los individuos de rango medio. No se puede sacar de contexto un estudio y aplicarlo a toda la psicología del perro así sin más. Hay que investigar un poquito más.

La dominancia en perros sólo se ve entre individuos de la misma especie y en momentos de conflicto por la comida. Cuando dos perros se acercan al mismo tiempo a un plato de comida, el de menor rango cede su puesto sin necesidad de entrar en peleas.

Una vez entiendas bien que el perro no intenta estar por encima de ti, es cuando lo verás de otra manera.

Todas estas creencias populares sobre la psicología canina se siguen propagando, y sólo los que estamos actualizados sabemos que es falso. Y que está comprobado científicamente.

Es muy peligroso seguir el consejo para educar de veterinarios no especializados — que al fin al cabo no son expertos en conducta — y “adiestradores” que sólo conocen un método anticuado. La desinformación y el intrusismo en este sector es muy grande, y es por eso que escribo este blog.

Hay que vigilar mucho para no causar un daño permanente en el perro cuando se trabaja con según qué cosas. Como según qué herramientas del adiestramiento tradicional que pueden incluso herirlo

Los perros sienten dolor igual que nosotros y a menudo estas herramientas producen más dolor que soluciones. Tanto a dueños como a mascotas.

El adiestramiento tradicional trabajó en base a la dominancia y provocó mucho sufrimiento inutilmente.

¿Significa esto que nunca deberías contratar a un adiestrador tradicional? Bueno, yo no diría eso.

Es duro decirlo, pero esta técnica es útil en casos muy extremos, cuando ya se ha probado todo. Cuando ya no le importa al dueño si el perro tiene que sufrir graves heridas físicas o mentales a cambio de que deje de hacer algo. Suele pasar cuando el caso es tan grave que la alternativa es la muerte del perro.

Es decisión de cada uno, y no deja de ser una decisión desesperada.

# 4. Comprender cómo el perro ve el mundo.

El conocer a nuestro perro puede empezar por tener curiosidad sobre él. Observar cómo reacciona a cada cosa que hacemos, entender su lenguaje. Informarse sobre conducta canina y preocuparse por él.

También es importante dejar que el perro explore sus sentidos y se exprese. Un ejemplo, es cuando volvemos de la calle y empieza a olernos los zapatos, que para él esto es como leer el periódico.

De igual forma que si tuviéramos hijos, deberían preocupamos temas como el lenguaje canino, el bienestar, la educación, etc… Con todo lo que se está descubriendo hoy en día, y los beneficios que da, es vital estar informados.

Haciendo todo esto no sólo estaremos mejorando el bienestar del perro, sino que estrecharemos lazos con nuestra mascota mientras la enseñamos a comportarse sin causar ningún daño.

Estuvimos cientos de años domesticando a nuestras actuales mascotas. Yo creo que ya va siendo hora de esforzarnos un poco por tratarlos lo mejor posible. Obtendremos mejores resultados.

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Nick Gutiérrez

Etólogo investigador y psicólogo, especializado en el perro y dedicado a la divulgación

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17 comentarios en “No pegues a tu perro”

  1. que tal buenos dias quiero comentar que mi perro lo regale por que mordio ami hijo ambos me dolieron por a el lo mordio y a mi perro lo regale pero, estuvo mal que mi hijo lo sobreprotejiera y a veces le pegara por eso se volvio malo hacia el por si lo mordio feo pero lo bueno que no fue tan grave ahora aguantar el dolr de que ya no esta que me recomiendas adoptar otro espero tus comentarios

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    • Hola Alfonso,
      Hiciste lo correcto si considerabas que no podías lidiar con el perro que mordió a tu hijo. Mucho mejor que acabar sacrificándolo.

      En mi opinión, espérate un tiempo hasta que el dolor que tienes de haber regalado a tu anterior perro desaparezca. Es lo mejor para que luego tu relación con el nuevo perro sea lo más sana posible.

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  2. Felicitacion me encanto su artículo
    Puedo que rosado los seres humanos deberíamos tener acceso a la Este tipo de información que encuentro maravilloso muchas gracias !!!

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  3. Hola!! Estoy sobrepasada, mi perro llora mucho es muy pequeño de 2 meses y desde que lo sacamos a vivir al patio de la casa llora mucho y golpea puertas y ventanas … es abrumador … tiene su casita .. muy sobrepasada lo golpee en la boca con una toalla para que dejara ladrar y llorar … pero no entiende … me da una pena … no quiero volver a hacerlo… como le explico que su lugar es en el patio … y que a la casa entrará solo en ovaciones cuando nosotros lo decidamos … aún no lo saco a pasear porque aún no tiene su segunda vacuna …

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    • Hola Cecilia, gracias por comentar. Hay varias cosas que no me cuadran, dejando a un lado lo del golpe.
      En primer lugar ¿por qué tenéis a un cachorro de menos de dos meses, sin su segunda vacuna, encerrado en el exterior, patio de casa? Si no podéis pasearlo por la calle, el patio no es muy diferente. Piensa que pueden colarse ratones, pájaros, gatos, bichos ¡de todo!

      Además, ¡es un cachorro, un bebé! ¿Por qué habéis decidido encerrarlo ahora y a tan temprana edad? El perro ladra y llora porque no le parece justa la situación, ni es normal para él. No comprende por qué lo habéis encerrado.

      Si es IMPOSIBLE (que lo dudo) que podáis tenerlo dentro de casa, procura estar con él afuera. Ahora mismo mientras estás leyendo esto, el patio se está convirtiendo en un infierno para él. Puedes conseguir que sea lo contrario estando con él y jugando, dándole juguetes, etc.

      De todas formas, considera si realmente deberías tener a un perro para tenerlo encerrado en un patio. La mayoría no lo toleran bien, y más si es a solas, y si es un cachorro, que NECESITA contacto, pufff..

      Un abrazo, espero que vaya bien

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  4. Hola!! Mi cachorra tiene casi 3 meses y muerde muchísimo, yo al principio le decía que no! Y la sacaba pero ya no hay caso y un par de veces ya le pegue suave pero igual sigue sin entender, piensa que estoy jugando. Hay vuelta atras para educarla diferente si dsp del no! Iba la palmada? Tampoco me deja
    Dormir, me despierta por la noche con ganas de jugar, no se que hacer! Ya que mucho gasto de energia no tiene porque es chiquita y hasta su 3er vacuna no puedo sacarla a la calle ni nada. Espero tu consejo y muchas gracias!!

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    • A los perros les encanta el juego físico. Si le pegas durante el juego se lo tomará como tal. Ella no sabe las normas, se las enseñas tú.

      Cuando te muerda muy fuerte aprovecha su empatía en vez de recurrir a la violencia. Haz ver que te ha hecho mucho daño y apártate de ella un rato.
      Un saludo

      Responder
      • Buenas tardes el dia de ayer le pegue a mi perro me ladro y me siento mal, hay alguna manera de reconciliarme con el no lo voy a volver hacer pero quisiera que el me perdonara…. Siento yomismo remordimiento por haberle golpeado..

        Responder
        • Hola Andrés,
          Me parece muy entrañable tu situación. Estas cosas pasan a veces, igual que con los niños pero hay que evitarlo a toda costa.
          Los perros suelen ser muy fáciles de reconciliar, de hecho es muy probable que el también quiera reconciliarse contigo.
          Dile cosas bonitas, dale de comer, acaricialo y dale juego. Hoy o mañana volveréis a estar como siempre. Siempre y cuando no le hayas dado una paliza, que lo dudo mucho por tu forma de hablar.

          Un abrazo

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  5. Hola, me acaban de regalar un pug de 10 meses de edad, es muy inquieto y destruye todo a su alcance, lo pases por 45 minutos todos los días antes de irme a la escuela, está bien alimentado y tiene muchos juguetes, pero aún así no deja de destrozarme todo lo que hay, no me gusta dejarlo fuera tanto tiempo por el frío y los premios para entrenarlo no funcionan con él y golpearlo solo funciona en el momento. Qué hago?

    Responder
    • Hola Adriana ¿qué tal?
      Me faltaría mucha información para responderte correctamente.
      En primer lugar ¿dónde y cómo ha estado el pug estos 10 meses? ¿Encerrado en una granja de animales, conviviendo con otra familia que lo cuidaba y educaba, maltratado encerrado en un balcón?
      Luego, ¿por qué lo paseáis una sola vez al día? Está ahora mismo en el momento más activo de su vida, es normal que tenga mucha energía para gastar y acabe destrozando cosas.
      Por otro lado, los golpes no van a llevaros a ninguna parte. Es la peor forma de enseñar. Y ¿cómo que dejarlo afuera? ¿qué quieres decir? ¿lo dejáis afuera por las noches con el frío del invierno?
      La razón detrás de que los premios no funcionen, pueden ser muchas y puede que la respuesta esté en lo que me respondas. Así como la experiencia del perro con los premios, el tipo de “premios” que le estáis dando y la forma de dárselos y el contexto.

      Respóndeme para poderte guiar mejor
      Un saludo

      Responder
  6. Hola hola!
    Tengo un pug de un año y es como mi hijo, lo cuido y conciento, y creo que he errado porque esta muy rebelde. Solo lo había regañado hasta la semana pasada que le pegue porque estaba orinando fuera del jardín como siempre lo había hecho, las primeras veces lo guiaba a donde el debía hacer su pipí y volvía a hacer en otro lado. Desde entonces está muy desobediente, no sé como volver a tomar el control con él. Me ayudas por favor???

    Responder
    • Hola Arelys! Curiosamente Adriana, otra chica de más arriba tuyo en los comentarios adoptó no hace mucho a un pug también, ¡qué casualidad!

      En fin, te respondo:
      A veces nos confundimos con respecto a las intenciones del perro. No siempre están siendo “rebeldes” queriendo. El 90% de las veces simplemente no nos entienden porque no les hemos explicado bien lo que deben hacer.

      Prueba a aplicar una técnica como la que explica mi colega adiestrador Enric en este vídeo que te pongo más abajo y sé constante con él. Seguro que verás resultados.

      https://youtu.be/A5OxVCGT3Zc

      También, habría que conocer la casa y las condiciones en las que vive el perro ¿tiene libertad para hacer pipí siempre que quiera? ¿cuantas veces se le saca a pasear al día y cuando?, etc.

      Un saludo

      Responder
  7. Hola! Hace unos días que mi perrita ladra a todo lo siento se mueve, sea perros, gatos, humanos y de todo. Ladra mucho. La estaba acariciando en el sofá cuando pasó una persona caminando normal y esta quiso ir y como estaba en mis brazos me mordió y con sus uñas me rasguñó. A lo que la reprendí con un golpe con una bolsa de plástico que tenía dentro una pelota de plástico pequeña, a lo que la perrita rápido agachó la cabeza y se fue escurridiza a su casa y cada vez que me acercaba, volvía a meterse a su casa
    Cómo hago para reconciliarme con ella? Nunca lo había hecho, y a mi me sigue más que a cualquier otro miembro de mi familia, me hace caso a mi y siempre me busca 🙁 no quiero que esa relación se rompa.

    Responder
    • Hola Laura gracias por tu comentario,
      pronto publicaré un artículo sobre la reconciliación y lo enlazaré a este. También te responderé con el link más tarde.
      No le des muchas vueltas, la situación ya pasó y lo que puedes hacer es hacer como si no hubiera pasado nada. Compórtate como siempre pero sobretodo no vuelvas a impedir que la perra vuelva a poder moverse: algunos perros se toman como una agresión que los agarren fuerte y no les dejen salir corriendo.

      Responder

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